viernes, 19 de noviembre de 2010
SILENCIO
Nunca un silencio dijo tanto como el de aquella noche cuando te miré a los ojos y tú miraste a los mios. Mantuvimos fijamente la mirada el uno en el otro sin decirnos nada, sin callarnos nada. Todos los sentimientos afloraban y susurrando un parpadeo, me fuiste diciendo al ritmo de los latidos de mi corazón que no me querias, y fuiste apagando la suave música de mi palpitar ahogandolo en un congojo mezclado con el sollozo hambriento de mi respiración. Y miré como te alejabas de mi tan lejos y tan rápido sin tan siquiera moverte de mi vera y comenzabas a mover tu labios y rompiendo el silencio con la mentira en los ojos, brotaron dos palabras: "TE QUIERO".
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